28 de julio de 2012

El sufrimiento continuo

Pobre hombre, tú que vas por la vida con la cabeza baja, que el paso del tiempo se marcó en tu cara como una planta mustia.
Acostumbrado a sufrir, tanto que el dolor acude a tí cuando necesita mejorarse, tanto que ya ni te importa, que hasta le has cogido el gusto.
¿ Que pasará cuando la soledad se pose en tus cansados hombros? a tí, que te olvidaste ya hasta de sonreir, que estas sólo hasta en los buenos momentos.
Melancólica felicidad la tuya, que mirando atrás piensas que después de todo ya nada te daña, que nada irá a peor y que solo queda lo bueno por llegar, pobre ignorante, pues no sabe que lo peor esta por venir, pues ni la muerte se acordara de él.

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