Raúl era un anciano de 73 años que le
gustaba salir a pasear por las mañanas cuando todavía no pegaba el
sol. Emprendía cada día su largo paseo que le podía llevar varias
horas.
Raúl esta jubilado, ya no hace nada,
tiene mucho tiempo libre, además le ayuda a mantenerse en forma.
Un día en uno de sus largos paseos
reconoció una figura de una anciana que le pareció familiar.
Siguió andando y cuando la tuvo
enfrente ella también se le quedó mirando, era ella, Laura una
chica de la que estuve perdidamente enamorado pero el destino los
separó.
Recordaron aquellos días de jóvenes
cuando paseaban a orillas de la playa, aquellas noches sin fin...
Recordaron todo aquello, se miraron, y sin mediar palabras
simplemente lloraron sobre el hombro del otro.